Gala de sorpresas
Hoy vamos a hablar en mi blog de la última gala de Gran Hermano centrandonos en las sorpresas que es lo que me falta por comentar. Ya está hablada la salida de nani, las nominaciones (incluida mi particular quiniela, que haber si se convierte en tradición).
Normalmente esta gala no me gusta, ver a los concursantes llorando, pues, que quereis que os diga, supongo que le gustara a las señoras mayores, pero a mi me aburre bastante, incluso me da vergüenza ajena.
Pero he de reconocer que este año ha sido distinto.
Bastantes sorpresas fueron muy divertidas. La que menos, obvio, la de Liz, no sé a quién le puede interesar ver a la pobre llorar, y encima aguantando a su tía, que mira que se enrrollaba.
Aunque me ha surgido una duda, en esa misma gala, nos mostraban un vídeo de Liz diciendo que no tenía casa, ni trabajo, ni nadie que la ayudara, que su hija estaba sola… y resulta que está con muchísima gente: con la tía de Liz, sus abuelos, hablaron de un papito (que no sé si sería el de la niña o el de Liz), la hermana de Liz que llama por telefono haciendose pasar por ella… que me expliquen eso de que la niña está sola porque no entiendo (sera otra de sus mentirijillas)
La segunda sorpresa menos divertida fue la de Gisela, a la que le llevaron a su madre para que la viera detrás de un espejo. Se resume en muchos lloros y tres apuntes:
- ¡Que voz tiene la madre de Gisela!, la oyes y te invade la calma, está señora debería dedicarse a dar sesiones anti-stress. Algo ha heredado Gisela que suele hablar muy dulcemente (salvo a Iván, claro).
- La mención a la zanahoria. Le dijo que la zanahoria, OK, eso está bien pero debería haberse extendido más, y decirle que la zanahoria sustituye a otra cosa, no se come uno la otra cosa, y además, la zanahoria, porque así no solucionamos el problema, Gisela.
- La pregunta que más interesaba a Gisela: “¿Te gusta el peinado?”
El puesto de la siguiente menos divertiva se lo otorgo ex aequo a Mirentxu y Orlando. A Mirentxu le hicieron lo mismo que a Gisela, pero simulando que su hijo estaba dentro de una nevera (el espejo estaba tras una puerta de nevera) Lo unico digno de mención, el portazo que pegó la mujer. Abrió la puerta, y acto seguido la cerró a la velocidad del rayo, si no llega a estar detrás del espejo, le parte la nariz al chico. Le dijo que sus nietos estaban muy orgullosos de ella, bueno en realidad dijo “que fardaban en el cole“.
La hermana de Orlando estaba escondida en un stant de feria, le dió muchos ánimos, y noticias sobre su equipo de fútbol.
La de Iván no estuvo mal, el chico se sentó en el jardín y salieron tres amigos suyos, con el disfraz de sumo gordo típico de Humor Amarillo, y atados, para más inri.
Como me está quedando un tocho post, voy a continuar aqui.